Bla Bla

Es cierto. BLA BLA no contiene texto más allá de los títulos que abren cada uno de sus capítulos; ni texto escrito ni texto oral inteligible. Sí, y es cierto también que su autor, el canadiense Vincent Morisset, etiquetó su obra como “película para computadora” alejándolo categóricamente de las estanterías de lo literario . Entonces, ¿cuáles son los vientos que acercan este poema interactivo sobre la comunicación humana a los dominios de la LIJ digital? Pues precisamente eso, el diálogo multimodal y participativo que su creador genera con la materia prima con la que se construye la literatura: la palabra, el lenguaje.

A través de sus seis capítulos – “las palabras”, “la lección”, “el nacimiento”, “los dos”, “el coro” y “la noche”- Morisset nos hace reflexionar progresivamente sobre los diferentes aspectos que configuran la capacidad expresiva humana, y lo hace saltando desde la más pura abstracción geométrica hasta la interacción lírica con los sugerentes personajes que habitan la minimalista atmósfera de la obra. Allí alimentaremos el vocabulario del empático protagonista a base de caramelos; experimentaremos el complejo fluir de sus emociones y la forma de expresarlas; haremos cantar bajo la lluvia a los hombrecillos que pueblan los blanquecinos escenarios del poema; o tocaremos las palabras para escuchar, como si de notas se tratasen, cómo chocan entre ellas y se combinan…

Todo este simbolísmo casi sinestésico con el que juega BLA BLA crea un universo donde la interacción por parte del usuario le permite indagar de manera consciente – e inconsciente – por los entresijos del habla humana. El resultado es una de las pocas obras electrónicas cercana a la LIJ donde el diseño interactivo es marcadamente, y acertadamente, lírico, lo que supone una aportación esencial dentro de un escenario literario digital carente de obras que realmente desafíen las exigencias interpretativas de sus usuarios.

Pero no es sólo la arquitectura digital de la obra la que consigue sumergirnos en el mundo de Morisset: la mezcla de técnicas artesanales como el modelaje casi “titiritero” del personaje principal, la utilización de ilustraciones texturizadas que recuerdan a los icónicos personajes de Por Cuatro esquinitas de nada de Jérôme Ruiller o la brillante utilización significativa del sonido y la ambientación músical en cada uno de los capítulos redondea una propuesta estética que convierte la navegación por la obra en una experiencia artística de difícil categorización. No resulta extraño, por tanto, que Morisset y su equipo crearan, a partir de la obra web, una instalación física para museo en la que los espectadores ya no navegaban, sino que paseaban físicamente a través de los diferentes capítulos, ampliando más aún los horizontes de experimentación y las vías de contemplación de esta obra.

En definitiva, un texto de difícil etiquetado, pero que sin duda nos hace reflexionar de diferentes maneras sobre esa maravilla que nos permite expresarnos y entendernos a nosotros mismos: el lenguaje. ¡Y qué hay más literario que una obra lírica que reflexiona sobre su propia materia prima!

Enlace a la obra: http://blabla.nfb.ca/