David Wiesner’s Spot

Los lectores de los álbumes de David Wiesner conocen bien su capacidad para tensar los límites de la composición de la doble página en pos de las necesidades narrativas. Sus juegos de perspectivas y de superposiciones, con viñetas de todo tipo de formas y tamaños, ayudan al autor americano a contar situaciones simultáneas, a mostrar diferentes focalizaciones sobre un mismo hecho o a jugar con las convenciones del libro para adentrar a sus lectores en mundos que forman parte de otros mundos. Pero el objeto libro no sirve para contar todas las historias… Como el mismo Wiesner aseguraba en una entrevista: “Cada historia necesita su formato” y por eso Spotanidó durante mucho tiempo en la cabeza del autor-ilustrador antes de convertirse en realidad. Sólo cuando tuvo por primera vez un Ipad en sus manos supo que esa herramienta le ayudaría a llevar mucho más lejos ejercicios que ya había ensayado en FlotanteLos tres cerditos o Mr. Wuffles, sobre esa posibilidad de encontrar mundos dentro de otros mundos. Para conseguirlo cambió las páginas y las viñetas de los libros por el soporte digital, en el que el uso intensivo del zoom y del recorrido permiten la exploración en tres dimensiones de los espacios hasta límites inimaginables en papel.

Y es que Spot es un lugar lleno de lugares que tiene su inicio en la cubierta de la aplicación, cuando a través del movimiento de los dedos del lector, las manchas del caparazón de una mariquita se convierten en una isla. En la isla encontramos una casa y en su interior un taller, en el que trabajan otras mariquitas. La mesa del taller se aparece como plataforma de entrada a un universo configurado por cinco mundos diminutos, a los que se accede gracias al zoom sobre cinco objetos (un periódico, un lápiz, una carta, un sándwich y una galleta). Sus texturas funcionan como puertas que se abren a otras realidades, islas dentro de islas, que el lector podrá descubrir y visitar a su antojo. Cinco mundos interconectados entre sí gracias a esos diferentes objetos, que el el lector encuentra en los rincones más inesperados a medida que recorre los espacios del universo de Spot.

Narrada íntegramente en imágenes y acompañada tan sólo por sonidos de fondo o músicas que ayudan a crear el ambiente, Spot no propone una lectura lineal, ni tiene un hilo conductor o argumento claro. El lector está aquí llamado a observar, imaginar y relacionar. Como ya ocurre en sus álbumes, las tramas visuales están llenas de detalles que se tienen que mirar con atención para hilvanar el posible sentido y hacer emerger lo que Emma Bosch, hablando de los álbumes sin palabras, llama el “texto subyacente”. Cada uno de los mundos tiene sus propios personajes y su pequeño conjunto de historias, aunque a algunos de ellos los vemos aparecer en diferentes espacios y varias de las historias se desarrollan a través de todos los lugares, convirtiendo al lector en un recolector de estampas que le llegan de modo aleatorio y que tendrá que recomponer para averiguar qué ha sucedido. Pero no se acaba ahí. El universo de Spot se ramifica más allá de sus espacios a través de guiños constantes a la obra anterior de Wiesner en forma de referencias visuales a Flotante, Sector 7 o Mr. Wuffles. Para profundizar en estos y otros detalles de las insólitas aventuras de Spot, Ibooks ofrece una guía gratuita para profesores y padres.

Spot es por tanto una aplicación eminentemente literaria, una historia plagada de historias, en la que no encontramos desafíos similares al juego, porque el juego mismo es la exploración, la lectura visual y la elaboración de hipótesis respecto a los personajes, a los mundos que los contienen y a sus posibles relaciones. Y es que una vez dentro no podemos más que dejarnos fascinar por los rincones del mundo submarino, de la estación intergaláctica o de Katzaluna; y preguntarnos: ¿Qué objetos señala con tanta insistencia el pequeño robot? ¿Quiénes son esas mariquitas y por qué las encontramos siempre en las transiciones hacia otros mundos? ¿Hacia qué otros lugares viajará el pequeño extraterrestre? ¿Qué vida tienen los ratones en el planeta de los gatos? Un universo lleno de posibilidades que no pueden dejar de visitar.